Estados Unidos oficializó este jueves su retiro de la Organización Mundial de la Salud (OMS), luego de que se cumpliera el plazo de un año previsto en la orden ejecutiva firmada por el presidente Donald Trump en enero de 2025 pues la legislación estadounidense establece este periodo como requisito para concretar la salida de organismos internacionales, por lo que la desvinculación quedó formalizada esta semana.
La decisión retoma una postura que Trump había manifestado durante su primer mandato, cuando cuestionó la actuación de la OMS frente a la pandemia de COVID-19.
En el documento que notificó la salida, el gobierno estadounidense señaló presuntas fallas en la respuesta a emergencias sanitarias, dificultades para impulsar reformas internas y una falta de independencia del organismo frente a la influencia política de algunos Estados miembros, en particular China.
Funcionarios del Departamento de Salud y Servicios Humanos indicaron que Estados Unidos llegó a aportar hasta el 25 por ciento del presupuesto total de la OMS, a pesar de que otros países con mayor población realizan contribuciones menores.
La administración de Trump afirmó que el esquema de financiamiento resulta desproporcionado y confirmó que no cubrirá los adeudos correspondientes a 2024 y 2025, estimados entre 260 y 280 millones de dólares.
La salida de Washington representa un impacto financiero para la OMS.
La propia organización informó que la aportación estadounidense equivalía, en promedio, al 18 por ciento de su financiamiento, lo que ha derivado en la reducción de su equipo directivo y en la planeación de recortes adicionales de personal para 2026.
Especialistas en salud pública han señalado que esta situación podría “afectar la capacidad del organismo para coordinar acciones de prevención y respuesta ante futuras amenazas sanitarias”.
Tras el anuncio inicial realizado en enero de 2025, la OMS solicitó al gobierno estadounidense reconsiderar su decisión y expresó su disposición al diálogo, sin embargo, con la formalización del retiro, la relación institucional entre Estados Unidos y la agencia de Naciones Unidas quedó concluida.




